Naturaleza cíclica en unidad

Consciencia Planetaria

22 de septiembre·Equinoccio de Otoño

Por David Carloni

En estas fechas, en pueblos vinculados a la tierra que conviven estrechamente con ella y elaboran cultura y organización social a partir de los ritmos que la naturaleza va marcando, pueblos como los Andinos para este tiempo celebran el Pawkar Raymi, fiesta de las cosechas (recordar que en estas latitudes corresponde en oposición y a la inversa del hemisferio norte). En esta Fiesta se celebra la recolección de los frutos de los cultivos. De lo sembrado y trabajado en las inmediaciones del Equinoccio de Primavera.

El Pawkar Raymi, nos recuerda la entrada a la temporada masculina, de descanso de la tierra (temporada femenina), del tiempo de sequias y de la apertura de los cielos. Tiempo para ir desapegándose emocionalmente de los proyectos y actividades de este año. De lo que fue como de lo que no. De soltar, de dejar ir, de empezar a cerrar el ciclo liberándonos y limpiándose de lo que está de más y ya dió lo que tenía que dar, sea o no lo que nos hubiera gustado tener. Es un tiempo para tomar las enseñanzas y aprendizajes que ha dejado este ciclo, en estas latitudes. Para recolectar esas experiencias que dejó, de tomar ese alimento que nos pertenece. Aquello que hemos ganado, más allá de pérdidas, ganaremos de todas maneras aprendizajes de aquellas experiencias para reforzar y mejorar lo necesario para el ciclo próximo. A través de un proceso de almacenamiento, conservación y cuidado de estos frutos.

Es necesario fomentar hoy, luego de tanto tiempo de historias de pensamientos unitarios y totalitarios, que nuestro pensamiento, realidad o sistema no es el único. Que existe una diversidad y que en esa diversidad existe oposición. Hoy no podemos seguir caminando por la vía de la imposición de un modelo único y representativo para dos realidades distintas, haciendo referencia a solo una de ellas. Un correlato muy visible de lo que ha sido la imposición del modelo patriarcal, posicionando un género sobre otro. Es necesario tener una conciencia de la realidad temporal y cíclica de la diversidad para cada uno, saliéndonos del paradigma de la colonización y el imperialismo.

Desde una perspectiva de conciencia planetaria sabiéndonos en realidades diversas y en oposición, pero por eso no necesariamente en confrontamiento sino en complementación. Si salimos del paradigma de los bandos y de la confrontación y la batalla, tan fomentado por nuestros antepasados, podemos finalmente caminar por una vía de respeto y paz, capaz de permitir a la diversidad una convivencia adeudada, que en tanto tiempo venimos sin tener, y ya es momento de transitar. La Tierra nos viene pidiendo a gritos un cambio de actitud, otra manera de ver, entender y convivir entre nosotros y ella. Nada es casual, todo está conectado y responde a algo, solo hay que verlo. De nosotros depende hacerlo.

Desde este lugar nos planteamos fomentar conocimientos desde la conciencia de unidad, de diversidad y complementariedad. Desde la visión y el entendimiento de símbolos como la Wiphala, que los pueblos originarios nos han dejado para entender y retomar el camino. Nos encontramos trayendo estas propuestas de construcción social, cultura, espiritualidad y conciencia. Recordando que así como en Europa (hemisferio norte) se celebra el tiempo de las cosechas, por aquí (en el hemisferio Sur) vamos entrando a la celebración de la temporada femenina, de lluvias, de la fertilidad y de la abundancia de la Pachamama. Época vinculada a la juventud, la belleza, la inocencia y la pureza. Celebraciones relacionadas a los ritos de pasaje de las niñas que se hacen “mujeres”, fértiles y se las inicia en las artes y la sabiduría femenina por parte de las mujeres mayores de conocimiento. Así mismo el hecho de entrar en la temporada femenina del año, de las semillas y la siembra. Tiempo en que llegan las lluvias y las plantas florecen marcando como señal para pueblos como el Guaraní, su año nuevo el ára pyahûpe.

De celebraciones y ceremonias donde se comparten, intercambian y bendicen las semillas para la siembra, en un círculo de flores, belleza y alegría, vemos como fertilidad y tierra al igual que semilla, brotes y sol del verano complementan los aspectos femeninos y masculinos que permiten la germinación, el florecimiento y el alimento para la abundancia y la plenitud de la vida. Porque así es la búsqueda, y este camino para las gentes de la Tierra, la búsqueda del Sumaj kawsay (buen vivir), o de lo que los Guaraníes llaman y basan sus vidas, tradicionalmente nómades, “la búsqueda de la tierra sin mal”. Porque es necesario hoy sabernos en unidad, diversidad y complemento, asumiéndose en la identidad y la necesidad propia del territorio donde uno habita, sin por ello olvidar la realidad distinta y el derecho de habitar íntegramente el tiempo cíclico del otro allí donde esté.

Recordamos así, que de igual manera como en el hemisferio norte celebran la entrada al Equinoccio de Otoño del otro lado, en el hemisferio sur las demás gentes, hijos de la tierra se encuentran celebrando entrada al Equinoccio de Primavera, atravesando un momento vital igual de importante para ellos como para los otros.

Retomemos el camino, la naturaleza esta allí esperando por nosotros una nueva manera de ser estar y entender. Sostengamos la vida entre todos, en conciencia de unidad y diversidad.

Los esperamos para compartirles éstas Semillas de Conciencia

Semillas de Consciencia

Programa educativo de Matriu Nova Terra 

Dirigido a adolescentes y familias, niños y adultos en general

Consciencia Planetaria

22 de septiembre·Equinoccio de Otoño

Por David Carloni

En estas fechas, en pueblos vinculados a la tierra que conviven estrechamente con ella y elaboran cultura y organización social a partir de los ritmos que la naturaleza va marcando, pueblos como los Andinos para este tiempo celebran el Pawkar Raymi, fiesta de las cosechas (recordar que en estas latitudes corresponde en oposición y a la inversa del hemisferio norte). En esta Fiesta se celebra la recolección de los frutos de los cultivos. De lo sembrado y trabajado en las inmediaciones del Equinoccio de Primavera.

El Pawkar Raymi, nos recuerda la entrada a la temporada masculina, de descanso de la tierra (temporada femenina), del tiempo de sequias y de la apertura de los cielos. Tiempo para ir desapegándose emocionalmente de los proyectos y actividades de este año. De lo que fue como de lo que no. De soltar, de dejar ir, de empezar a cerrar el ciclo liberándonos y limpiándose de lo que está de más y ya dió lo que tenía que dar, sea o no lo que nos hubiera gustado tener. Es un tiempo para tomar las enseñanzas y aprendizajes que ha dejado este ciclo, en estas latitudes. Para recolectar esas experiencias que dejó, de tomar ese alimento que nos pertenece. Aquello que hemos ganado, más allá de pérdidas, ganaremos de todas maneras aprendizajes de aquellas experiencias para reforzar y mejorar lo necesario para el ciclo próximo. A través de un proceso de almacenamiento, conservación y cuidado de estos frutos.

Es necesario fomentar hoy, luego de tanto tiempo de historias de pensamientos unitarios y totalitarios, que nuestro pensamiento, realidad o sistema no es el único. Que existe una diversidad y que en esa diversidad existe oposición. Hoy no podemos seguir caminando por la vía de la imposición de un modelo único y representativo para dos realidades distintas, haciendo referencia a solo una de ellas. Un correlato muy visible de lo que ha sido la imposición del modelo patriarcal, posicionando un género sobre otro. Es necesario tener una conciencia de la realidad temporal y cíclica de la diversidad para cada uno, saliéndonos del paradigma de la colonización y el imperialismo.

Desde una perspectiva de conciencia planetaria sabiéndonos en realidades diversas y en oposición, pero por eso no necesariamente en confrontamiento sino en complementación. Si salimos del paradigma de los bandos y de la confrontación y la batalla, tan fomentado por nuestros antepasados, podemos finalmente caminar por una vía de respeto y paz, capaz de permitir a la diversidad una convivencia adeudada, que en tanto tiempo venimos sin tener, y ya es momento de transitar. La Tierra nos viene pidiendo a gritos un cambio de actitud, otra manera de ver, entender y convivir entre nosotros y ella. Nada es casual, todo está conectado y responde a algo, solo hay que verlo. De nosotros depende hacerlo.

Desde este lugar nos planteamos fomentar conocimientos desde la conciencia de unidad, de diversidad y complementariedad. Desde la visión y el entendimiento de símbolos como la Wiphala, que los pueblos originarios nos han dejado para entender y retomar el camino. Nos encontramos trayendo estas propuestas de construcción social, cultura, espiritualidad y conciencia. Recordando que así como en Europa (hemisferio norte) se celebra el tiempo de las cosechas, por aquí (en el hemisferio Sur) vamos entrando a la celebración de la temporada femenina, de lluvias, de la fertilidad y de la abundancia de la Pachamama. Época vinculada a la juventud, la belleza, la inocencia y la pureza. Celebraciones relacionadas a los ritos de pasaje de las niñas que se hacen “mujeres”, fértiles y se las inicia en las artes y la sabiduría femenina por parte de las mujeres mayores de conocimiento. Así mismo el hecho de entrar en la temporada femenina del año, de las semillas y la siembra. Tiempo en que llegan las lluvias y las plantas florecen marcando como señal para pueblos como el Guaraní, su año nuevo el ára pyahûpe.

De celebraciones y ceremonias donde se comparten, intercambian y bendicen las semillas para la siembra, en un círculo de flores, belleza y alegría, vemos como fertilidad y tierra al igual que semilla, brotes y sol del verano complementan los aspectos femeninos y masculinos que permiten la germinación, el florecimiento y el alimento para la abundancia y la plenitud de la vida. Porque así es la búsqueda, y este camino para las gentes de la Tierra, la búsqueda del Sumaj kawsay (buen vivir), o de lo que los Guaraníes llaman y basan sus vidas, tradicionalmente nómades, “la búsqueda de la tierra sin mal”. Porque es necesario hoy sabernos en unidad, diversidad y complemento, asumiéndose en la identidad y la necesidad propia del territorio donde uno habita, sin por ello olvidar la realidad distinta y el derecho de habitar íntegramente el tiempo cíclico del otro allí donde esté.

Recordamos así, que de igual manera como en el hemisferio norte celebran la entrada al Equinoccio de Otoño del otro lado, en el hemisferio sur las demás gentes, hijos de la tierra se encuentran celebrando entrada al Equinoccio de Primavera, atravesando un momento vital igual de importante para ellos como para los otros.

Retomemos el camino, la naturaleza esta allí esperando por nosotros una nueva manera de ser estar y entender. Sostengamos la vida entre todos, en conciencia de unidad y diversidad.

Los esperamos para compartirles éstas Semillas de Conciencia

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Dirigido a adolescentes y familias, niños y adultos en general

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